Paraguay apunta a una nueva escala forestal y debe prepararse

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El sector forestal paraguayo se prepara para un fuerte salto productivo. Las proyecciones presentadas en la Expo Madera Paraguay 2026 anticipan más plantaciones y madera disponible, pero también el desafío de sumar industria, infraestructura y logística.

En su presentación, el Ing. Ricardo Kiriluk, director de Pomera Maderas, planteó que el crecimiento de las plantaciones traerá consigo un fuerte aumento de la disponibilidad de madera y, por tanto, una mayor presión sobre la capacidad industrial y logística del país. Según sus registros, Paraguay cuenta actualmente con unas 440.000 hectáreas plantadas y, bajo una proyección que considera conservadora, podría llegar a 650.000 hectáreas en 2030.

El ejecutivo puntualizó que ese crecimiento no podrá ser absorbido solamente por el mercado interno y que una parte importante de la producción deberá orientarse a la exportación. En ese escenario, estimó que el movimiento de cargas forestales podría pasar de unos 20 contenedores diarios actualmente a alrededor de 150, lo que exigirá mayor agilidad en rutas, puertos y transporte especializado.

Kiriluk también puso el acento en el valor agregado. Sostuvo que cuanto mayor sea el valor incorporado a la madera, más preparado estará el sector para enfrentar factores externos como las variaciones del tipo de cambio, el precio del petróleo y la inflación. La apuesta, en ese sentido, es producir bienes de mayor valor para competir mejor en los mercados internacionales.

Una industria que debe crecer con planificación

Durante el panel “Paraguay como plataforma industrial y exportadora de productos madereros”, moderado por la gerente general de la Federación Paraguaya de Madereros (FEPAMA), Ing. Shirley Zavala, el viceministro de la Red de Inversiones y Exportaciones (REDIEX), Eduardo Gustale, sostuvo que la atracción de inversiones vinculadas al sector forestal constituye una prioridad para el Gobierno. Señaló que el objetivo es avanzar desde la exportación de rollos hacia productos con mayor valor agregado y destacó las condiciones que ofrece Paraguay para atraer nuevas industrias.

Por su parte, el Ing. Ramón González, de SilviPar, consideró que Paraguay debe pensar en una escala industrial mayor y sostuvo que, si se logra atraer industrias de gran porte, la producción podría alcanzar entre cuatro y cuatro millones y medio de toneladas por año hacia 2030.

Para acompañar ese escenario, planteó que las plantaciones deben ser planificadas desde el inicio de acuerdo con los objetivos industriales, teniendo en cuenta las áreas, los sitios, la genética y los sistemas de producción.

El ejecutivo también puso el foco en la logística. A su criterio, será necesario desarrollar caminos de alta eficiencia, nodos logísticos y mecanismos que permitan agilizar los trámites vinculados a la exportación.

Más valor para competir

Mientras que, Carsten Felber, del Grupo Felber, destacó que la evolución de las plantaciones paraguayas permitió mejorar considerablemente la calidad de la madera durante los últimos 15 años. A su criterio, esto abre la posibilidad de escalar la producción y desarrollar industrias más integradas.

Felber sostuvo que la integración entre plantaciones e industria permite conocer mejor las características de la materia prima y reducir riesgos en la fabricación de productos destinados a mercados internacionales. También planteó la necesidad de avanzar hacia clústeres industriales con mayor escala y diversificación.

El objetivo, explicó, es especialmente relevante para Paraguay por su condición de país mediterráneo. La mayor distancia respecto de los puertos marítimos obliga a que la madera salga al exterior con mayor valor por tonelada o por metro cúbico para compensar los costos logísticos.

Finalmente, el Ing. Raúl Gauto, del complejo Petricor, puso el énfasis precisamente en esa posibilidad de agregar valor. Mostró durante el panel diferentes etapas de industrialización del contrachapado paraguayo, desde el producto crudo hasta alternativas destinadas a la construcción y la decoración.

Entre ellas mencionó el contrachapado revestido con film, utilizado en encofrados, y productos terminados con HPL, destinados a muebles, oficinas y otros usos. Según explicó, llevar el producto hacia etapas superiores de transformación permite acceder a mercados de mayor valor.

El momento de prepararse

El mensaje común del panel fue que el crecimiento de las plantaciones abre una oportunidad, pero que la capacidad para aprovecharla dependerá de la preparación del país.

Más materia prima exigirá más industria, energía, caminos, transporte y capacidad portuaria. Al mismo tiempo, la apuesta por productos de mayor valor agregado aparece como una vía para mejorar la competitividad y reducir el impacto de los costos logísticos.

Para los representantes del sector, el desafío ya no pasa solamente por producir más madera, sino por definir qué productos fabricar, dónde procesarlos y cómo llevarlos de manera eficiente a los mercados internacionales.

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